Y Papageno a la luz del día
tras los pájaros corrió,
vio lo que antes no veía,
y a Papagena encontró,
que con plumas iba vestida
y a pájaros sonaba su voz.

 
   

Si sientes una gran ilusión y no encuentras lo que quieres a tu alrededor, búscalo con tesón.
Pero abre los ojos bien, que a menudo no encontramos porque no sabemos ver.