Las señoras lucen bellas
y entre todas Violetta...
Alfredo, su poeta enamorado,
a lo lejos la observa
mientras todos comentan...
Y a la hora de brindar
Alfredo, lleno de inspiración,
levanta su copa al amor
que los ojos de Violetta
han prendido ya en su corazón.
Pero ella es frívola y coqueta
y no se lo toma en serio.
Ella prefiere beber y cantar
y para animar su fiesta
invita a todos a bailar.