Allí mismo su futuro esposo,
el teniente americano,
B.F.Pinkerton, le espera
para celebrar su boda japonesa,
una ceremonia sin importancia,
porque un americano viajero
puede comprometerse
en cada puerto.
Además en el Japón
sólo por un mes
debe cumplir su juramento.
El cónsul americano Sharpless
así se lo ha asegurado.
¡Viva América!
¡America for ever!