Pero subiendo la colina
se oye ya la delicada voz
de las dulces japonesitas:
-¡Cuánto cielo!¡Cuánto mar!
Y aparece Cio Cio San:
-El mar y la tierra
se perfuman de primavera
y yo soy la joven más feliz
de todo Japón
porque hoy acudo
a la llamada del amor.
Y Butterfly con sus amigas
se presenta ante Pinkerton
con una respetuosa reverencia. |