Y allí, en su oscuro estudio vemos a Fausto, anciano hombre de ciencia, que ha decidido despedirse de su triste vida con un veneno. Pero por la ventana se cuelan los alegres cantos de Pascua de los labradores que por un instante le detienen. Sin embargo Fausto enseguida niega a ese Dios que no puede devolverle la juventud pasada, la esperanza y la fe, y maldiciendo a todo lo que le rodea llama a Satanás, Mefistófeles, el diablo, que al momento se le presenta.
Puedes escuchar en el fragmento los cantos de los campesinos y enseguida la desesperada llamada de Fauto a Satanás. |